Por qué la Argentina se complica contra adversarios que no están en su dimensión. Un corajudo y sorprendente Uruguay tuvo a maltraer al equipo nacional hasta el final; hoy, ante Panamá, el seleccionado que lidera Scola puede asegurarse al menos un lugar en el repechaje.
Argentina sufrió ante Uruguay. Foto: FIBA Américas
MEXICO.- "Tuvimos muchísima suerte al sacar algo positivo. Lo único que podemos llevarnos es que ganamos. Nada más. Con todo lo que hicimos en la primera rueda, salir así a la segunda exige una autocrítica muy grande, que nos miremos a nosotros mismos y digamos ?¿qué acabamos de hacer?'. Porque hoy hicimos peligrar muchísimo la clasificación". Así empezó Andrés Nocioni su análisis del triunfo argentino sobre Uruguay por 90 a 87 en el inicio de la segunda rueda del Preolímpico para Río de Janeiro 2016. Ojo derecho en semi compota, una reciente migraña en vías de extinción, Chapu fue tan enérgico al hablar como cuando se bate a duelo en la cancha.
Y él, justo él, el que estaba enfermo y a poco estuvo de no jugar ese partido por el tremendo dolor de cabeza que arrastraba desde la noche anterior, fue figura en la angustiante victoria. Y él, justo él, la fiera mayor del seleccionado, habló de actitud, de crisis energética como causa del padecimiento al que estuvo expuesta la Argentina durante 40 minutos. "No desmerezco a Uruguay, para nada. Me parece que hizo un planteo increíble, pero nosotros nunca igualamos su energía. Ésa es la realidad. Se habla de táctica, de estrategia, pero lo que faltó fue energía y venir a jugar este partido como los anteriores. No la hubo y por eso mismo sufrimos, porque somos un equipo limitado que tiene que hacer muy bien las cosas, diría que perfectas, para ganar partidos. Si venimos con esta energía al próximo partido, seguramente no tendremos la suerte de hoy", advirtió.
Quizás el santafecino fue demasiado duro, pero a esta altura parece claro algo que se desprende de lo que dijo: a este plantel albiceleste le cuesta más dar su 100% contra adversarios inferiores que cuando lo exigen a fondo. En cierto modo es hijo del rigor: rinde más cuanto más contra las cuerdas está. Les dio vuelta tanteadores a Canadá y Puerto Rico, aguantó una embestida de Venezuela en el desenlace, y por otro lado anduvo errante durante medio encuentro con la débil Cuba. Tiene guantes de amianto para no quemarse cuando hay que sacar la comida incandescente del horno, pero antes, sin necesidad, deja que la temperatura suba demasiado.
"Uruguay nos llevó a un terreno físico y nosotros no supimos contrarrestarlo", explicó el enojado Nocioni. Hasta ese punto, ninguna sorpresa: Andrés Capelli, el entrenador argentino del conjunto oriental, había anticipado que en la defensa dura estaba la base de la esperanza de jugar de igual a igual. La llave uruguaya se llenó de camisetas celestes que hasta triplicaron la marca a Luis Scola. Y el ala-pivote se las arregló solo en el comienzo, hizo los primeros 10 puntos de su equipo y con 5 rebotes cerró el primer cuarto. Pero claro: el capitán jugó casi solo, mientras los demás fallaban triples (la eficiencia llegó a ser de 1 sobre 14). Luifa terminó la primera mitad con 22 puntos, pero el equipo perdía por 7 (44-37), y el déficit llegó a ser de 11 (48-37) en el tercer parcial.
Y de 8 (76-68) a los 2m30s de la última etapa. Cuando los tiros de tres puntos por fin aparecieron, y cuando se enchufó Campazzo con sus corridas, penetraciones, bandejas y descargas en velocidad hacia el perímetro, y cuando el averiado pero irrenunciable Chapu impuso su fuerza y acertó libres clave, la Argentina encontró el camino, achicó la desventaja y la revirtió. Le costó muchísimo, porque si algo distingue a Uruguay, en el deporte que sea, es la garra. Y garra celeste contra corazón albiceleste, la calidad terminó haciendo la diferencia. Diminuta, por cierto.
"La sacamos barata. Ganamos un partido que no merecíamos ganar. Ésa es la realidad. Uruguay tendría que haber ganado. Nosotros tuvimos un ratito de suerte sobre el final, al cerrar un poco mejor el partido mientras a ellos se les cerraba un poco el aro. Al final se igualó un poco ese rigor físico que nos impusieron y por eso el resultado. Y bueno, se ganó. Pero es lo único positivo", insistió Nocioni.
Es cierto. Es positivo el triunfo, a diferencia de aquel casi inocuo sobre Cuba, que no sumó unidades para esta segunda rueda. La Argentina tiene ahora dos puntos más en su sendero hacia las semifinales de este FIBA Américas, que serán la etapa crucial del certamen: sus ganadores se clasificarán para los Juegos Olímpicos. Pero el invicto en cinco encuentros puede rendir frutos hoy mismo: el seleccionado se asegurará una plaza en el repechaje mundial del año que viene (accederán el 3º, el 4º y el 5º de México 2015) en caso de imponerse hoy a Panamá, a partir de las 14. Algo factible, porque el equipo albiceleste es nítidamente superior. Bueno, no tan factible, en rigor, si la Argentina sigue metiendo la cabeza en el horno cuando la invitan los contrincantes menos feroces.
CANADÁ SE PONE CADA DÍA MÁS FUERTE
Desde que perdió con la Argentina (94-87), Canadá se muestra cada vez mejor y se ha vuelto el equipo más contundente. En su 4° triunfo sucesivo, arrolló 103-66 a Panamá, el oponente de hoy de la Argentina. Para evitar el cruce con los norteamericanos, el equipo nacional deberá terminar primero esta etapa

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