Tras el retiro de Floyd Mayweather, el chubutense puede aspirar a heredar el Nº 1
Por Osvaldo Príncipi
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| Lucas Matthysse en busca del reinado mundial. |
El chubutense Lucas Matthysse está a punto de contrarrestar todos los infortunios que lo postergaron en su carrera, en los que forcejeó con fallos injustos y lesiones. Esos mismos en los que tuvo a merced de sus puños la posibilidad de convertirse en el boxeador más importante del momento. Es decir: heredar el N° 1 que liberó el estadounidense Floyd Mayweather, el sábado pasado, tras el retiro.
¿Qué tiene que hacer para consolidarlo? Deslumbrar como nunca y noquear de la manera más contundente al ucranio Victor Postol, el 3 de octubre, por el título vacante welter junior ( CMB). Tiene que darle al boxeo y a sus esferas de poder una definición antológica. De esas que se añoran, como los KO de Tommy Hearns a Pipino Cuveas y a Roberto Durán, o como el remate letal de Juan Manuel Márquez a Manny Pacquiao. Con una obra semejante, Matthysse conseguiría un valor impensado a sus 33 años ante el requerimiento de esta industria de un campeón atractivo y con resoluciones electrizantes. Suceder a Mayweather con alguien como él, totalmente opuesto a su estilo y esencia, es lo indicado para un recambio.
Matthysse parecía ser el elegido tiempo atrás, pero una accidentada pelea con Danny García, el 14 de septiembre de 2013, con una fractura de pómulo y un pobre desempeño, lo sumergieron en un panorama dubitativo y frustrante. Esperó, se recuperó y supo sobrevivir en una épica batalla con el ruso Ruslan Provodnicov. En ella volvió a ser un guerrero creíble: sangró y sufrió, pero vapuleó a la adversidad.
Esta vez decidió prepararse como nunca. Contrató sparrings de primer nivel que "aterrizaron" en Junín, donde está radicado. Si hasta obligó al notable Oscar De la Hoya a venir seguido a la Argentina para informarse sobre sus entrenamientos, haciéndole saber que es una pieza clave para el mantenimiento de su propia empresa en el primer nivel.
A veces, las puertas de las grandes ocasiones se abren solas. Y, ahora, el adiós de Mayweather al boxeo les da un gran empujón a sus posibilidades de realización. Sin "Maravilla" Martinez ni Omar Narvaez, y con Marcos "Chino" Maidana en interminables vacaciones, Matthysse podría quedarse con lo mejor. Sobre todo con la idolatría "criolla", acéfala en estos días. El chubutense puede convertirse en un campeón con carisma especial, particularidad que los "tanques rusos" Sergei Kovalev, Gennady Golovkin y Wladimir Klitschko -señalados como futuros líderes- jamás pudieron imponer ante el gran público norteamericano.
En el boxeo se requiere de una circunstancia fortuita o de un golpe colosal para poder quebrar cualquier tipo de historia. Matthysse, sin pensarlo, puede ser "el púgil del año", si es que sabe brillar ante Postol.
(lanacion.com)

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