Hace 25 años Gabriela Sabatini celebraba el título en el US Open. El 8 de septiembre de 1990 la mejor tenista de la historia del tenis femenino argentino se coronaba campeona ante la alemana Steffi Graf, quedándose con el Grand Slam de Estados Unidos, uno de los torneos más importantes del mundo. Aquel día, en el complejo de Flushing Meadows, Gaby Sabatini derrotó a la poderosa alemana con parciales de 6-2 y 7-6 para quedarse con el trofeo que ya había alzado triunfalmente Guillermo Vilas en 1977 y, posteriormente, Juan Martín Del Potro en 2009.
por Alan Patricio Cavanagh | HORA 25 DEPORTIVO
Profesional desde muy joven, Sabatini en distintos momentos de su brillante carrera tuvo que cruzarse con oponentes de la talla de Martina Navratilova, Steffi Graf, Chris Evert, Arantxa Sánchez Vicario o Mónica Seles; por citar solo algunas. Desde 1985 y con apenas 15 años, inició una carrera ascendente que le permitió posicionarse, en una época altamente competitiva a nivel internacional, en el puesto número 3 del ranking mundial. En 1988, su mejor año en cuanto a títulos; cuatro en individuales y dos en dobles; alcanzó su primera final en el US Open. En aquella ocasión no pudo vencer a la temperamental y talentosa tenista alemana, Steffi Graf, ante quien cayó en tres sets por 6-3, 3-6, 6-1. En 1988, Sabatini no solo había perdido la final del US Open, sino también la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl con Steffi Graf por lo que el triunfo de 1990 fue una gran revancha ante la alemana. Al año siguiente se volvió a repetir el duelo, pero en esta ocasión en semifinales del US Open. Gabriela llegaba tras cumplir un gran torneo, pero una vez más se topó con una Steffi en gran nivel. Fue derrotada en tres sets, 3-6, 6-4 y 6-2. Graf obtendría su segundo título consecutivo del abierto, superando a Martina Navratilova.
El 1990, Sabatini vuelve a repetir una gran actuación, en un torneo que la tenía en los cruces de eliminatorias, por tercer año consecutivo. Su contrincante en la primera ronda fue la americana Kathy Jordan, que no pudo ante la argentina y el doble 6-1, fue fiel reflejo de la superioridad de Gabriela Sabatini. Algo similar ocurrió en la segunda, cuando la rival de turno fue la francesa Isabelle Demongeot, nuevo 6-1 y 6-1 para la bonaerense. En tercer turno llegó el turno de enfrentar a una rival complicada, la siempre riesgosa, la belga Sabine Appelmans que poco pudo hacer ante el mejor momento de la tenista argentina y también fue superada con claridad, 6-2 y 6-4. La checoeslovaca Helena Suková llegaba al partido con tres títulos de Grand Slam en dobles (Australia, Wimbledon y Roland Garros), no obstante en el espíritu de Sabatini no pesaron estos antecedentes y la venció ampliamente por 6-2 y 6-1. Ya en cuartos de final, también le ganó a la rusa Leila Meskhi, aunque con resultado más ajustado, 7-6 y 6-4. Y en semifinales, instancia a la que llegaba por tercer año consecutivo, enfrentó a la única americana que quedaba en el torneo, Mary Joe Fernandez, ganándole por 7-5, 5-7 y 6-3. En la otra semifinal Steffi Graf se aseguraba su plaza en la final, al derrotar fácilmente a la española Arantxa Sánchez Vicario en dos sets, 6-1 y 6-2.
Se volvía a repetir la final de 1988. Pero en el entorno de Sabatini, habían cambiado varias cosas. Carlos Kirmayr había reemplazado a su coach histórico, Ángel Giménez. Otros criterios estratégicos, distintos métodos de entrenamiento, llevaron a Sabatini a recuperar la claridad y precisión en el juego y con Jim Loher, el más conocido psicólogo deportivo, fortaleció su mentalidad ganadora y alma de campeona. Y esto se notó claramente en la cancha. Steffi ya no pudo usar su demoledor drive a la carrera, porque su rival se lo impidió. El público asistente en Flushing Meadow, veía enmudecido como en poco más de 30 minutos, la argentina se quedaba con el primer set por 6-2, dando una verdadera exhibición. No obstante en el segundo, afloró esa tremenda campeona que fue Graf y todo fue cuesta arriba para Sabatini. 3-1 y el servicio de la alemana, este game definió el partido. Porque en el mejor momento de Steffi, surgió el temperamento y la fuerza moral de la pupila de Kirmayr, para quebrarle el servicio y luego emparejar definitivamente el juego. El 7-6 final permitió el desahogo de Gabriela, las lágrimas y el abrazo interminable con su hermano Osvaldo.
El US OPEN de 1990 fue el convencimiento de que ella también podía ganar allí. Más tarde, en 1991, Gaby tampoco iba a poder superar a Graf en la final de Wimbledon. «Pensé que tal vez se abrirían las puertas para otros Grand Slams», confesó la ex tenista en una entrevista con la Agencia DPA en la que recordó aquel 8 de septiembre de 1990 en Nueva York, el del 6-2 y 7-6 (7-4) sobre la alemana Steffi Graf en la final del Abierto de Estados Unidos.
El US Open de 1990 fue su mayor éxito en una carrera que incluiría otras dos finales de Grand Slam y dos Masters dentro de 27 títulos en total. Tras aquel éxito en Flushing Meadows sólo volvió a jugar otra final de Grand Slam, la de la derrota ante Graf en Wimbledon 1991. El mundo del tenis esperaba más de ella, algo que la propia Sabatini entiende. Al cumplirse 20 años de su hazaña en el US OPEN, ya retirada de los circuitos profesionales del tenis, admitió durante una entrevista con la Agencia DPA que llegó a pensar que ganaría varios Grand Slam en su carrera tras conquistar el US Open de 1990. «Pensé que tal vez se abrirían las puertas para otros Grand Slams».
Recordando aquel Grand Slam de Wimbledon admitió que «tendría que haber tenido un poco más de coraje». Al evocar aquella derrota ante su eterna rival, la alemana Steffi Graf, reconoce con amargura: «Estuve a nada de poder ganar (Wimbledon). Obviamente que pienso que me hubiera encantado ganarlo, y a veces me siento mal por no haberlo ganado». Sin embargo, el título en el US Open de 1990 quedará para siempre en la memoria de los aficionados al tenis que recuerdan aquel Grand Slam de 1990, el único que ganó en su carrera en singles, como una gran hazaña de Sabatini y el momento cumbre del tenis femenino argentino.


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