LNB | Ferro volvió a jugar en el Etchart tras 11 años

El conjunto de Caballito cayó ante Obras por 79-77, pero en todos los rincones del estadio sobrevoló la imagen del legendario entrenador; hubo fiesta, pese a la caída



Es imposible dimensionarlo. Sólo hay que poner la mente a volar y dejar que los recuerdos se encarguen del resto. Ferro y el gimnasio Héctor Etchart respiran básquetbol. Son la historia viva de un deporte. Casi el ADN. Por eso fue tan emotivo e intenso el regreso, justo en un partido ante Obras , en el que los viejos duendes anduvieron de acá para allá. A los hombres de verde no les importó la derrota por dos puntos (77-79). Ellos pusieron el alma porque la fiesta estaba cumplida.

Es imposible olvidarse de León Najnudel. Con su nombre retumban los gritos y hasta se siente el olor de los cigarrillos impregnado por ahí. Sin importar época o año, todo late en ese mítico estadio. La cara de grandes y chicos que escucharon miles de historias estuvieron en el gran regreso a casa en la máxima categoría. Hacía 11 años que esperaban el gran momento. Las figuras de Miguel Cortijo, Diego Maggi, Javier Maretto, Sebastián Uranga y la de Luis Scola, sobrevolaron con intensidad. Porque todo fue especial. Algunos de ellos recibieron diplomas en el entretiempo. También algunos familiares de los que ya no están, pero son leyenda. Ni que decir de León, cuyo hijo Iván recibió la distinción más deseada.

Es que el básquetbol porteño volvió a tener en la Liga Nacional al equipo de Caballito, el que se quedó con el primer bicampeonato de la competencia (1985-86), el que supo luchar en finales épicas con Atenas y el que en miles de noches transpiró en los duelos con Obras. Sí, como anoche, cuando no importó el poderío del rival en cuanto a nombres y jerarquía.

Todavía sudan las paredes del Etchart por la finales de la Liga de 1985, 1987 y 1989, cuando las batallas deportivas con Atenas dejaban a todos sin aliento. Aún se respiran las coronaciones de 1985, 1986 (con Mike Schlegel y Carl Amos, entre otros) y la de 1989, de la mano de Najnudel, con James Thomas y Daniel Aréjula, como piezas más potentes. Pero también el subcampeonato de 1987 y el tercer lugar de 1988 son inolvidables. Todo se vivió como una fecha histórica porque así lo fue. Tanto que reaparecieron apellidos como los de Camisassa, Cadillac, Raffaelli y Flor Meléndez, que conformaban el equipo de Obras que era el mejor exponente de esos tiempos: fue campeón mundial de clubes en 1983, con la conquista de la Copa 

Pero también los más viejos recordaron aquella final del torneo de Capital Federal, justamente de aquel 1983, cuando Ferro dejó callado a Obras en dos duelos durísimos: 88-84 y 91-88, con el último gran choque entre las dos potencias de la década. El equipo de Núñez era el mejor, pero por las negativas de su presidente, Miguel Mancini, se quedó afuera de los primeros años de la Liga Nacional.

No todo fue felicidad. Claro que hubo días grises para Ferro. En la temporada 2003/4 perdió la categoría y tuvo que jugar en el Torneo Nacional de Ascenso (TNA). Dos años después todo se volvió más oscuro porque con la quiebra tuvo que venderle la plaza a Olímpico de La Banda. La piel ardió por el dolor. De ser uno de los poderosos del básquetbol nacional terminó por jugar en la Primera B de la Ciudad de Buenos Aires. La recuperación comenzó en 2009 y, dos años más tarde, subió al Torneo Federal, trampolín hacia el TNA. El público hizo explotar cada noche el Etchart. Y, ante semejante ilusión en Ferro, que perdió el ascenso a la Liga con Instituto, los dirigentes decidieron comprarle la plaza a Ciclista de Junín por 4.000.000 de pesos y el sueño se hizo una dulce realidad.

Quedó demostrado que el camino apenas comienza para Ferro. Costará reencontrarse con la gloria de aquellos buenos tiempos, aunque lo principal está hecho: recuperó el lugar que jamás debió haber perdido. Anoche empujó y puso en serios aprietos a Obras, pese a las notorias diferencias. Se notó la potencia de Rasio y Amiucci. También los movimientos y los tantos de Maldonado, así como la experiencia de Clemente. En Caballito todos miran la estrella más grande. Es el gran León, que una y otra vez les hace guiño a sus muchachos de camiseta verde.

El otro regreso. La Unión de Formosa (1-2) venció a Instituto de Córdoba (0-1) por 92 a 85 e incomodó el retorno de la 'Gloria' a la Liga Nacional de Básquetbol (LNB), después de 29 años.

El goleador del partido fue el estadounidense Curtis Whithers, quien sumó 28 puntos (12/16 en dobles y 4/4 en libres) para los vencedores y fue la figura en el estadio Angel Sandrín de Alta Córdoba.


(lanacion.com)
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